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Viaje de PlacerNos resulta tan conocida la carretera 120 desde Cerezo, que subimos sin apenas darnos cuenta el puerto de La Pedraja, cruzamos Ibeas de Juarros y en un "Santiamén " a la puerta de la Catedral. El pescador profesional dice un adagio chino arriesga una mosca para cobrar una trucha. Este lenguaje le entienden perfectamente los pecadores profesionales y todos con frecuencia lo aplicamos en la vida. Al que madruga Dios le ayuda dice también nuestro refranero popular y encierra la misma la misma filosofía. El madrugón ha merecido la pena; los primeros rayos del sol estampados en las agujas de la catedral en una mañana diáfana de verano abrazados a los chapiteles de nuestro magno templo, nos dejan boquiabiertos.. Podemos entrar por la fachada principal o sencillamente hacerlo por la de Sarmental. Uno de los hechos más sorprendentes nos dice Enrique del Rivero, en la construcción de la Catedral de Burgos es la rapidez con que se llevaron a cabo sus obras iniciales. Así apenas transcurrieron ocho años desde la ceremonia de colocación de la primera piedra celebrada el 20 de julio de 1221 y presidida por el obispo don Mauricio y el Rey Fernando III y la celebración de la primera misa por el citado prelado burgalés" Por la puerta de Sarmental resalta la portada, el gran rosetón, la galería arcada y el remate con los pináculos. Sobre el mainel de la puerta un obispo que tradicionalmente se le ha identificado por don Mauricio, pero también se puede pensar leo en Enrique del Rivero en un obispo anterior don Asterio de Oca, o incluso t del mártir y cristianizador de las tierras burgalesas San Indalecio. Sin duda alguna al leer estas opiniones se les ensanchará el corazón y el ánimo a los de Villafranca Montes de Oca tan familiarizados con estos nombres como con los del obispado de Auca. En la fachada occidental, un gran rosetón entre las dos torres; rosetones cuatribulados y una inscripción pétrea "pulcra es et decora, " que me recuerda la cantidad de veces que lo leímos al salir del antiguo Seminario de San Jerónimo hacia la Catedral los días solemnes Seis nada menos son la imágenes del Santo ilustre cerezano San Vitores que encontramos en la Catedral. Una que nos resulta más familiar y que está frente a la sacristía en una de las columnas en cuya peana se lee "San Vitores". Es lógico que se le encuentre con frecuencia junto a los santos burgaleses, Santa Casilda, Santo Domingo, San Juan de Ortega, San Lésmes y San Julián. Entrando por la puerta del Sarmental observamos en una de las vidrieras a la derecha y en lo alto otra imagen de San Vitores relativamente moderna y otra a la izquierda en la capilla de la Visitación en un lateral de la tumba del obispo Alonso de Cartagena. En el altar mayor a la izquierda imagen pequeña, y antes en la columna leemos San Vitores. Otra tallada en nogal en la sillería del coro; se la puede localizar en la parte superior a la derecha en el guardapolvo o dosel, entrando y a la derecha, la segunda. En la capilla de Santa Ana - que ocupa el centro del altar con la virgen niña, junto a ella y en uno de sus lados nuestro ilustre y mártir San Vitores. No es hoy nuestro objetivo visitar la Catedral, aunque merece la pena que con Asociaciones Culturales con los miembros de las Cofradías o con los feligreses concertáramos un día -visita guiada- para contemplar tanta maravilla concentrada en un solo lugar.. No podemos dejar Burgos estando a un tiro de piedra de la magnífica y siempre bien ponderada iglesia de San Nicolás. También aquí en actitud de espera nos aguarda nuestro San Vitores sobre la puerta principal como dándonos la bienvenida y agradeciendo nuestra visita;. acompaña a San Nicolás de Bari que es el titular de la iglesia de su nombre como sucede también en Cerezo. Da categoría al visitante penetrar al interior de la iglesia. Un magnífico retablo tallado en piedra de Hontoria, que da la impresión haber sido labrado en blanda cera.. D. Gonzalo López Polanco y su esposa Leonor de Miranda son los mecenas que encargaron a Francisco de Colonia tal obra. En Burgos tenemos la dicha de contemplar obras de los mejores artistas, pintores, escultores y arquitectos. Lo podemos contrastar en sus abundantes monumentos de talla mundial. En el altar mayor todo un tratado de teología. Con el coro de los santos está nuestro insigne mártir San Vitores. A la derecha entrando en una de sus columnas ..................... Comenzamos el día con este baño cultural y artístico y seguimos nuestra ruta. Tomamos un buen café a la entrada de Lerma y nos disponemos a patear sus calles que rezuman encanto de siglos. Lerma, señora junto al Arlanza luce prendas de linajes ilustres y están salpicadas su calles de un alto sabor medieval. Por algo la llamó Lope de Vega " La galana" Como se lucen las joyas en los joyeros luce la ciudad de Lerma en sus calles, sus mejores galas, sus templos. La Calegiata de San Pedro, los Conventos de Religiosas, El Arco de la Cárcel, el Palacio Ducal y un sinfín de edificios nobles de arquitectura civil, mostrándose al forastero y visitante como digna villa ducal y cortesana. (alguna reseña más concreta sobre el arte en los templos de Lerma) ver alguna página web en Internet. Emprendemos viaje hacia Villoviado. pequeña aldea pero cuajada de historia como veremos. Al salir de Lerma por la carretera que nos acerca a Revilla Cabriada, Castrillo Solarana, Solarana, Nebreda, pero sin llegar, cogemos el atajo que nos acerca a Villoviado. Casi desde aquí se percibe el rüido de las aguas del rio Mataviejas. A lo lejos se divisan las sabinas y los quejigos. Y para que no falte de nada para nuestro disfrute, oteando el horizonte el águila, el buitre, el alimóche, y con un poco de suerte el paso fugaz del corzo, del astuto zorro, o del cerdoso jabalí. Pero la vista nos engaña y nos queda lejos el salvaje paisaje a pesar de la apariencia por lo que dejamos para otro día nuestra correría. En Villoviado doble sorpresa; el santo cerezano y un descendiente antiguo de más de doscientos años. No todos tiene la suerte de contemplar este ejemplar vivito y coleando con vida propia. Cuenta su historia a cuantos llegan a Villoviado, su patria y nos habla de sus raíces cerezanas. Sí; se trata del "moral de Villoviado" Cuentan que alguien de este pueblo chiquito, no se conformó con tener al santo cerezano entre los santos de su devoción, quiso también tener en su pueblo un moral; y ni corto ni perezoso, se acerca hasta Cerezo y logró su objetivo, traer uno de los renuevos de los morales de Quintanilleja, lugar donde decapitaron al santo y plantarlo con ilusión y veneración junto a la iglesia de su pueblo. Y ahí está fresco y lozano dispuesto a cobijarnos bajo su sombra si es tiempo de estío y aprieta el calor. No es mucho lo que hay que ver en Villoviado pero hemos satisfecho la curiosidad y hemos a la vez disfrutado del buen sentir de esta gente acogedora. Por esas trochas saltó con los caballos el Cura Merino hasta la " Cueva de los potros " que tenía en Las Lagunas de Neila para refugiarse escondite magnífico para burlar las ansias de su captura por parte de los contrarios en la famosa Guerra Carlista.. Estas sierras y los pinares eran los escudos de armas con los que contó siempre el Cura Merino. Podemos, y sería un desplante no hacerlo, acercarnos desde aquí a Covarrubias y Silos, aunque tengamos que desandar un corto camino. Por eso nos dirigimos hacia Covarrubias que aunque conocido, cada día nos sorprende con alguna nueva COVARRUBIAS. Si Lerma nos encantó por sus monumentos y empinadas calles, si en Lerma disfrutamos de arte civil y religioso ¡qué diremos al salir de Covarrubias!. Nos encantan sus casonas, las vigas enormes que de pié aguantan el tiempo y el peso de los caserones. Piedra y adobe, madera vista y entrecruzada en sus fachadas, negruzca por los años y la naturaleza de sus robles sabinas y enebros, dan un tono encantador y de tipísmo que en muy pocos pueblos de España podrás encontrar. Obras de fábrica encontramos un montón a cual mejor y en arquitectura, escultura y pintura va siempre en cantidad y en calidad a la cabeza entre los pueblos que se precien de tener obras de arte. Covarrubias no se queda a la zaga cualquiera que sea el competidor. Pero no es mi propósito, ni es el fin de la ruta, recordarte lo que te resulta archisabido y archiconocido. Simplemente me voy a conformar con refrescar tu memoria y a vuelo de pájaro pasar por cada uno de los encantos que vayamos encontrando en el camino Cualquier manual de los muchos que hay y tratan el tema nos puede servir de guía. Son muchos los que afirman que el nombre le puede venir de esas cuevas del color rojizo y que no son sino antiguas viviendas rupestres, aplicadas a la necesidad personal y mínima funcionalidad. Anacoretas y penitentes según nos dice la Historia, ocupaban este hábitat conformándose tan solo con sobrevivir para el mundo y con vivir para Dios. A escasos kilómetros, están las ruinas del Monasterio benedictino de Arlanza, y según la eyenda, aquí comenzaron los cimientos de Castilla. Fernán González tuvo su casa en Covarrubias y aquí descansan los restos de su primera esposa Sancha. Por enumerar algún monumento que después te recordarán hasta la saciedad con detalles, historia y artistas te adelantaré el nombre de algunos de ellos. La Colegiata y su Iglesia que encierra verdaderas joyas artísticas. El Torreón de Dª Urraca, La Iglesia de Santo Tomás, El Arco del Adelantamiento de Castilla y el famoso órgano del S. XVI. Artísticamente sería un pecado grave no de tenerse a contemplar la ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS pieza de lucimiento del recinto y obra cumbre del arte flamenco del S. XV. No era nuestro propósito la visita a Cavarrubias y sencillamente esta visita rápida no es más que una provocación directa para de nuevo y despacio volver con cualquier disculpa o para lisa y llanamente disfrutar del arte, de la belleza, de la bondad, de la grandiosidad y de la capacidad creadora y del encanto que sus autores consiguieron con sus obras. ¿Dónde comer? preguntaría E. Del Rivero y nos da pistas que como siempre son acertadísimas:. (Hilario, Hostal Arlanza y Casa Galín) Podemos por la tarde pasar por Santo Domingo de Silos; detenernos o no en La Yecla: y por Carazo a Hacinas, Salas de los Infantes y por la carretera 234 regresar a Burgos. SANTO DOMINGO DE SILOS. Al enfrentarnos de frente al famoso "ciprés " parece que nuestro espíritu se inunda de gozo y es que aquí como muy comentaba en un articulo Vicente Ruiz de Mencía: "aquí se funde una vez más plegaria y susurro, música y verso, palabra y sentimiento, recogimiento y austeridad que contrasta con la grandeza natural de estos paisajes" Para comprobarlo nos dirigimos hacia la iglesia para escuchar el canto armonioso y melifluo del canto vespertino, conocido como "Vísperas". Con esta predisposición ya podemos saborear el arte de sus piedras, la historia de sus muros, el rumor de los siglos y la espiritualidad de su fundador, transmitida con ciencia, amor y austeridad hasta el hoy, y sin duda alguna herencia preciada para los que vengan. Como te recordaba en Covarrubias, también aquí para que el gozo y el recreo, el disfrute y la dicha ensanchen el espíritu es necesario con una visita guiada, paso a paso, recrearse en cada una de las maravillas que encierra el cenobio medieval silense. Tan solo me conformo con señalar algunos hitos importantes e imprescindibles de visitar en nuestra breve visita. El Claustro Románico de dos pisos y a cual más hermoso. El artesonado y los capiteles de fama mundial que transmiten equilibrio, serenidad y paz al contemplarlos. Contemplar sesenta y cuatro capiteles, amén de otros motivos en el artesonado mudéjar, pasar por la botica, y mirar al cielo para lograr medir la altura del ciprés dan para más tiempo del que disponemos para nuestro regreso. Pero el día ha sido pleno, uno de esos días que sin duda dejan impactada el alma y con bríos para despreciar las naderías de la vida monótona y rutinaria y vacía de sonrisas a pesar del ruido de tanta carcajada. Si algún día la melancolía o el recuerdo te traen hasta aquí, da rienda suelta al alazán de tu recuerdo, suelta la brida y galopa, cabalga a la velocidad del rayo, atraviesa pueblos y collados y déjale venir hasta aquí para disfrutar del silencio de estas piedras que gritan, de estos muros que te invitan a sus loas y a saborear la miel de la alegría lejos del hastío del desengaño y mentira de la vida. Por hoy retornamos por Carazo - Hacinas y Salas de los Infantes por la carretera 234 a nuestro punto de partida. |
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