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Por Restituto Barriuso Lara. Cura Párroco. (
parcer@teleline.es ) Hacia
Los Valles de Campoo y de Cantabria
Donde
la naturaleza se hace canción. Con
la bendición de nuestro Santo bendito nos dirigimos hacia tierras del norte de
Palencia, sur de Cantabria; y al norte de Burgos hacia la derecha se nos queda
el Valle del Ruidrón, los Cañones del Ebro y las Merindades. Toda
esta zona amplísima, maravillosa y variada hay que tomarla en pequeñas dosis
según el objetivo a conseguir. Si
es el paisaje, habrá que adentrarse por puertos y cordilleras, veredas y
vericuetos, macizos rocosos, bosques inmensos, hoces y meandros. Si
por el contrario es arte lo que buscamos, habrá que buscar y encontraremos en
abundancia ermitas, colegiatas e iglesias románicas en las grandes poblaciones
y hasta en los rincones más apartados; no olvidemos que adonde nos dirigimos,
la cuenca del Alto Ebro y Alto Pisuerga coincidente con el norte de la provincia
de Palencia y Burgos y con el sur de la Comunidad Autónoma de Cantabria
concentra la mayor densidad de edificios románicos de Europa. En
la zona Campoo / Los Valles y sur de Cantabria encontramos manifestaciones de
este estilo en más de sesenta iglesias casi todas ellas con un carácter rural
y popular lo que no quita para que en ocasiones se torne deslumbrante y
atrevido. Definido
y clarividenciado nuestro objetivo sabemos que no nos vamos a encontrar con un
Claustro de Silos, una iglesia como la de San Martín de Fromista, interiores
románicos como el de las Merindades, con la colegiata de San Pedro de Cervatos,
ni con portadas como la de Gredilla de Sedano o de Butrera. En
la mayoría de los casos nos vamos a encontrar con edificios de planta muy
sencilla, de tipo concejil, de nave única, portada en la fachada sur, ábside
semicircular o testero recto y espadaña a los pies. En
cada uno de los pueblos se respira un ambiente secular con sabor a alto
medieval. No olvidemos el origen de estos pueblos. Ante todo nacieron buscando
sobrevivir. Junto a la casa, el huerto, las diminutas fincas, los cuatro árboles
frutales, un puñado de ganado para autoconsumo, las sernas y el molino comunal
la mayoría de las veces, hacían de su vida monótona un eterno canto a la
Naturaleza y al Creador. Cuántas
veces la moza casadera a hurtadillas de la madre tiraría el cántaro de agua
fresca para volver a la fuente pública por ver si esta vez el galán que la
pretendía se hacía el encontradizo. Y cuántas veces el galán llevaría al
abrevadero sus yuntas o sus mulas para encandilar a su moza y conquistarla para
llevarla al altar. El trazo de sus casas y de sus calles nos anuncian la
presencia de costumbres seculares, la fuente, la plaza, cita de los enamorados,
la viejecita enlutada camino de la iglesia. Pueblos
ya casi derruidos y semiabandonados, con algunos indicios más modernos de los
indianos otrora enriquecidos y que dejaron la huella de su posición económica
labrada en piedra con cuarteles en cuyos interiores reflejan sus armas y
apellidos. Todo
el norte es maravilloso y variado; en nada se parece la montaña a la meseta o
la meseta al valle. Pero todo forma un conjunto de macizos rocosos, de regatos,
de ríos y de puertos, de sierras y de llanuras que hacen a todo el conjunto
encantador que nada entiende de divisiones y subdivisiones artificiales,
caprichosas y modernas. Crean
en el monte y en el bosque frondoso un hábitat natural y propicio para el lobo
y el jabalí, para el oso y el rebeco, para el corzo y el cervatillo. En
el fondo de sus ríos y en el curso de los mismos un hábitat envidiable para la
voraz trucha y la huidiza nutria. En
las lomas y en los valles un hábitat ideal para el urogallo, el águila
perdicera, el buitre leonado, el búho, el alimoche y el halcón peregrino que
buscan refugio en el matorral cercano, en la peña inmediata, o en las cercanías
de las sierras. Grandes
sorpresas escondidas en ese extenso territorio formado por las tres provincias
Palencia, Burgos y Santander o Valle de Campoo, Valderredible, Cañón del Río
Ebro y las Merindades. Contentos
y alegres canturreando aquel estribillo pastoril que aprendimos de los pastores
de Huerta de Arriba: “de la sierra me la dan, de la sierra no la quiero.- que
la quiero campurriana, que tiene gracia y salero“ emprendemos viaje carretera
de Santander para comprobar con nuestros propios ojos y escuchar con nuestros oídos
tanta maravilla La
jornada es larga y es conveniente no perder el tiempo porque nos esperan grandes
sorpresas. La
primera en Orbaneja del Castillo nuestro primer punto de parada. La
corriente nace de una formación rocosa bajo una cueva, cruza el pueblo y se
precipita al Ebro. Roca,
agua y verdor comienzan a ser la tónica del paisaje. Pueblo bonito Orbaneja del
Castillo con sus rincones de ensueño y apreciado también por veraneantes
vascos que centuplica sus habitantes en la temporada estival. Aquí
se comprende mejor y lo confirmaremos a través de nuestro viaje el significado
de “turismo rural”. Con
sus encantos, con sus costumbres seculares, con su fuente, con su plaza y con su
pequeña iglesia rural no exenta de arte y de nobleza. Y
nos dirigimos a Polientes dejando de momento a nuestra derecha los encantos
burgaleses y pueblos pintorescos como Pesquera de Ebro, Villanueva Rampalay y
Las Merindades el encanto natural de las hoces que forman los ríos, los cañones
del Alto Ebro con sus cascadas y clásicas colas de caballo. Nuestro
derrotero es otro y desde Polientes a lomos de caballo entre Cantabria y
Palencia nos disponemos a lograr nuestro objetivo: encontrar por estas latitudes
a nuestro insigne mártir san Vitores. Contrastamos
a lo largo del viaje que hay cantidad de pueblos semiabandonados. El
progreso, la modernidad, el ansia de la ciudad, el vivir en libertad, el aumento
del desempleo agrícola,.y muchas otras causas que sería prolijo enumerar han
hecho que los pueblos agrícolas y ganaderos se sientan hoy en esta situación
de triste abandono dándoles un aspecto ruinoso y fantasmagórico sin que por
ello pierdan ese hado misterioso que encierra su historia Como
toda la Península también estaba sembrada toda esta comarca de calzadas
romanas. Sin
pretender dar lecciones de Historia entre otras cosas porque no estoy preparado
para ello, sí es necesario recordar unas cuantas generalidades para contestar a
los por qués y a los cómos que sin duda vienen una tras otra a tu mente
inquieta y sorprendida. En
el Imperio Romano las Calzadas se diseñaron por imperativo militar y político;
mantener un control efectivo de las zonas incorporadas al Imperio. Hasta
estas tierras boscosas unas, mesetarias otras llegaron las Calzadas romanas. Pasaban
de doscientas señalizadas en el Itinerario de Antonino Pío, S. III, como redes
principales; a las que hay que añadir las redes secundarias que enlazaban con
éstas; más los pasos naturales existentes trazados por los aborígenes para su
supervivencia y que entroncadas unas con otras acortaban las distancias,
mitigaban las penurias y posibilitaban la subsistencia. Estas
calzadas fueron por todo el territorio las que siguieron los peregrinos en el
Camino de Santiago. por eso eran en su principio, muchos los caminos, muchas las
direcciones y muchos los lugares que cruzaban. Cuando
las montañas no permitían una fácil construcción los romanos se las
ingeniaron construyendo complicados sistemas de circunvalación. Por
las Merindades burgalesas, Picos de Europa, Liébana, Valderredible, Valle de
Campóo, Aguilar, Sadaña ruta que hoy nos ocupa, aún se encuentran vestigios
de estas calzadas, calzadillas y pasos naturales sin necesidad de acudir al
Camino francés. Los
peregrinos seguían fielmente estas rutas sin miedo a perderse ni a errar en el
camino hasta llegar a Santiago de Compostela. No
es baladí la cuestión; en la mayoría de los casos la devoción y el culto a
San Vitores fue por la divulgación de los peregrinos. Y
de interés conocer la existencia de estas vías o calzadas por las que no solo
los peregrinos, sino también juglares y trovadores, romanceadores y artistas
quienes de un modo u otro contribuyeron, dando a conocer los milagros y las
loas, a extender la devoción al santo cerezano por los distintos lugares... Además
según los Fueros de Cerezo del 1146 muchos pueblos de los que hoy integran el
Condado de Treviño y Álava estaban comunicados y dependían de algún modo de
Cerezo y así encontramos pueblos del Condado y de Álava devotos de San Vitores
con culto y fiesta por lo que deducimos que ésta fue otra causa que contribuyó
a su devoción.. Las
Calzadas, Los Fueros y el Camino de Santiago son tres causas fundamentales para
encontrar hoy la devoción y la veneración a nuestro Santo insigne San Vitores
en lugares tan distintos y tan distantes. Ya
en Salcedo pueblo casi de montaña nos acercamos a su iglesia para subir después
al cerro de San Vitores, donde está ubicada la ermita. Cumplido nuestro deseo.
Idéntica a la imagen clásica que tenemos en la retina. Cura de misa. casulla
de guitarra y la cabeza en la mano. Gozos de San Vitores antiquísimos;
canciones o himnos similares a los de Cerezo y su vida romanceada va a ser la tónica
de toda esta comarca. En
Berzosilla (Palencia) otra parada y otra imagen de San Vitores. Su fiesta no
cabe preguntar el día 26 de agosto fiestas patronales por todo lo alto. PESAGUERO
- AVELLANEDO - CUEVA - BARREDA - LOMELA - VALDEPRADO - LERONES - VENDEJO - y
CALOCA con sus respectivos barrios son pueblos que cabalgan a lomos de Palencia
y de Cantabria. Pueblos y aldeas a quienes les resulta familiar el nombre de San
Vitores. Entre
esos barrios están Sotillo de San Vitores y. San Vitores CON SUS RESPECTIVAS
IGLESIAS Y ERMITAS CULTO Y FIESTA EL DIA 26 DE AGOSTO DE CADA AÑO. Junto
a CUEVA, uno de los pueblo mencionados, en documentos escritos se menciona el
pueblo de CARIEZO y sus orígenes alto medievales. Y
aunque para muchos pase desapercibido este detalle, no podemos nosotros pasarle
por alto; sencillamente porque hay una cita interesante“ en Cariezo y en la
IGLESIA DE SAN VITORES en el año 1231 se ENTERRABA A LOS VECINOS DE Valdeprado,
Cariezo y Cueva También han aparecido sepulturas de lanchas. “Cerca
de la iglesia en CUEVA se halla, en la pared de una casa, una piedra tallada en
forma de sierra o diente de león, de estilo románico que pudo ser traída de
las ruinas de la antigua iglesia de San Vitores” Cumplido
el objetivo de la ruta podemos dirigir nuestros pasos a los pueblos de Cantabria
que tenemos a un paso. Con la visita a viviendas rupestres existentes en los cercanías de estos pueblos; a la iglesia rupestre en Campo de Ebro; y con la comprobación in situ de costumbres, objetos y herramientas seculares damos por terminada nuestra ruta. |
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