Belorado-Villafranca



Oña Belorado-Villafranca Campoo Zazuar-Grajera Burgos-Lerma-Villoviado

Por Restituto Barriuso Lara. Cura Párroco. ( parcer@teleline.es )

Villafranca, Villafranca, largo en comidas y corto en mantas

Me vais a permitir que desde Cerezo a Redecilla del Camino comentemos juntos la importancia del Camino de Santiago en la extensión de la devoción a San Vitores ya que aunque el Camino es único, de propiedad universal cada tramo o jornada tiene personalidad propia y tiene su propia historia. En este tramo del camino por estar a tan poca distancia de Cerezo podemos decir sin miedo a equivocarnos que cada pueblo está con San Vitores; que en cada iglesia está la imagen de San Vitores en un lugar privilegiado.

Unas generalidades sobre el Camino vendrán bien para refrescar nuestra memoria y recordar tanto los orígenes como la importancia del mismo a través de los tiempos.

El Camino de Santiago a pesar de ser único y universal es personal e íntimo. Es fenómeno etnográfico sorprendente y aglutinante.

No se trata de una vía más o menos importante; no es sencillamente un camino trazado por los siglos que nos acerca a Santiago. El Camino de Santiago es eso y algo más. Es un abanico de manifestaciones variadas, culturales, sociales, religiosas, artísticas, económicas, de un valor extraordinario.

El Camino es trasvase de técnicas y culturales: acercamiento de ideas y de pueblos -Arte Románico- Cluniacense-Ordenes Militares, Templarios y un largo etc. que conviene no olvidar para entender mejor el porqué y la trascendencia de la devoción a San Vitores y el porqué de su extensión.

En un principio no había itinerario fijo y generalmente se seguía el curso de las Calzadas Romanas. Por eso el Camino en un principio siguiendo las Calzadas y Calzadillas que llevaban a la red principal. El tramo que hoy comentamos durante mucho tiempo se dirigió desde Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) por lo que hoy es Leiva (Lybia romana ) por Quintanilla de las Dueñas, lugar del martirio de San Vitores, Cerezo ( Estrata miore y puente de S. Ciprián romano de un solo ojo) hasta empalmar con Briviesca donde afluían otras Calzadas y Calzadillas y desde allí seguir el Camino hasta Santiago de Compostela.

Tiene su importancia este detalle para nuestro propósito porque de ahí arranca que a nuestro insigne mártir Vitores, le encontremos también en Cantabria, en Pamplona, en Palencia y en Galicia entre otros lugares de veneración pero generalmente enraizados con los peregrinos y el Camino.

El inicio de la devoción jacobea se remonta a los siglos IV – V cuando comenzó a difundirse por España “la noticia” de que el Apóstol Santiago el Mayor había evangelizado la Península Ibérica 

Hay quien quiere ver el origen de esta tradición en documentos greco-bizantinos de los Apóstoles más tarde recogidos por el Beato de Liébana en sus “Comentarios al Apocalípsis”.

Los diversos relatos especificaban que el cuerpo del apóstol fue trasladado milagrosamente a España y enterrado en Iria Flavia.

Estas noticias se fueron transmitiendo de generación en generación de modo oral, hasta que en el S. IX resurge con fuerza la tradición que se ve confirmada por el descubrimiento en el año 813 de la tumba del apóstol por Teodomiro, obispo de Iria.

No hay que olvidar la situación histórica de España, la presencia de los musulmanes, ni el oportunismo político.

El peregrino buscaba siempre los lugares más ventajosos, las calzadas más trilladas, las menos solitarias, y sobre todo los puentes, de ahí el gran interés de Santo Domingo y de San Juan de Ortega en construirlos para alivio de los peregrinos.

Otro peligro constante en el camino, eran los pícaros y como no, “los salteadores de caminos”. Esta fue la razón de perderse, el primitivo camino.

El Rey Sancho de Navarra lo desvió por Belorado y Villafranca para facilitar la seguridad a los peregrinos. No olvidemos que en Cerezo había en lo que hoy se asienta la “Casa Rectoral” el Hospital de San Jorge, para atender a los peregrinos que cruzando el Rió Tirón les acercaba hasta el mismo para allí encontrar alivio para sus pies machacados del camino y llenos de torceduras; ocasión para llenar su estómago ansioso de calorías y por otra parte de cariño y de buen trato para su espíritu falto de comprensión y lleno de decepciones.

Américo Picaud, clérigo francés que escribió hacia el 1130 la primera guía del peregrino a Compostela, divide la Ruta en 13 etapas que son las que hoy se siguen y que cada peregrino, según sus fuerzas, propósitos o miras divide o subdivide a su antojo.

Esta pequeña reseña sobre el “Camino” era casi obligada al recorrer hoy nuestra ruta, casualmente por un tramo del Camino de importancia universal y sin olvidar nuestro propósito – visitar a San Vitores “in situ” recrearnos con la historia y en la historia de esta zona, donde encontraremos unos pueblos llenos de fe y de honradez a toda prueba.

REDECILLA DEL CAMINO

Comenzamos intencionadamente desde Redecilla del Camino dejando para otra la Rioja, que comenzando desde Grañón, a un tiro de piedra de Redecilla del Camino y donde como veremos también encontramos una gran devoción a San Vitores; y Zarroquin con una iglesia del S. XII dedicada a nuestro Santo Vitores.

En Redecilla del Camino ya comienzan a salir las sorpresas y las artes a nuestro encuentro. Casonas con piedras armeras, los hospitales, al menos sus ruinas o sus recuerdos. El Rollo y la Fuente elementos decorativos, históricos y de alto sabor medieval; en la iglesia una joya la Pila Románica del S. XII con su famosa decoración escultórica; representa “La Ciudad Celeste” o Jerusalén Celestial con su torres y ventanas de toda una ciudad. De destacar también tallas en madera y lienzos de pintura; Inmaculada y Dolorosa.

El Templo modificado en el S. XVI; adornos muy abundantes del XVIII; – bello conjunto de retablos y mobiliario del rococó.

Se venera a la imagen de Nuestra Señora de la Calle. Hospital de San Lázaro hoy refugio de peregrinos. La ermita de Yago y San Roque

CASTILDELGADO

Camino adelante poblados con nombres sonoros. Castildelgado, solar de casa condal. Punto fronterizo; de su castillo le viene el actual nombre y desde el S. XVI.

El nombre de pila el primitivo fue Villaipun (Villa del pan) que ya se le reconoce con este nombre en el S. X. En la línea defensiva contra los musulmanes y otros reinos cristianos jugó un importante papel. El actual nombre de Castildelgado (Castillo de los Delgados) es del S. XVI, producto del dominio de los Condes de Berberana; aún perdura el nombre antiguo entre sus habitantes y comarca quizá para demostrar a la historia el rechazo a la nueva titularidad o capricho impuesta por el poder y las circunstancias, y para demostrar que a los pueblos se les subyuga pero no se les domina.

Hay también constancia de la presencia de un obispo natural de aquí cuya presencia en el Concilio de Trento indica su valía y cuya tumba se encuentra en la capilla izquierda del templo.

Con la ayuda de Alfonso VIII contó con un Monasterio y con un Hospital de peregrinos dedicado a Santiago, así como con algunas iglesias de interés, Santiago, Nuestra Señora la Real del Campo, y las ermitas del Santo Cristo, San Martín, San Roque y San Andrés.

En la Calle Real por donde discurre el camino encontramos la Casa Solariega de los Condes de Berberana.

La Iglesia parroquial de San Pedro del S. XVI gótico-tardío, con portada de estilo castellano; planta de cruz latina, muy rica en decoración barroca -rococó- en sus retablo en los que se contempla la imagen sedente de Nuestra Señora del Campo, imagen yacente de Cristo S. XVIII y pila bautismal gótica.

Ermita de nuestra Señora del Campo, S. XVI construida sobre otra anterior como suele ser habitual.

Se conservan dos piezas de un políptico plegable que componía una custodia de madera cuyas formas ojivales recuerdan el más puro estilo gótico y una imagen de San Vitores en la capilla de la derecha con ornamentos de misa.

Una pequeña desviación para recordar en Viloria de Rioja al Santo pontonero del Camino, Domingo de la Calzada, venerar la pila bautismal y contemplar el hospital

Un minúsculo poblado, un ameno valle y un arroyo saltarín se cobijan bajo el amplio nombre y embustero de Villamayor del Río porque ni es villa, ni es mayor ni tiene río.

VILLAMAYOR DEL RIO

Según el Fuero de Cerezo de 1146 se le llamaba Villamayor de la Sombría por la cantidad de árboles que se encontraban a su alrededor y predominando las olmedas. A su entrada se encontraba un pequeño hospital de peregrinos y algunas ermitas. La de San Gil y la de Nuestra Señora del Río de quien sin duda cogió el sobrenombre que actualmente lleva.

Iglesia parroquial sin importancia artística con ensanche en los cruceros y formadas por aristas.

Pasamos o mejor dicho dejamos a un lado de la carretera la GRANJA DE BURADÓN. Este nombre históricamente o mejor por sus raíces tiene su importancia pues puede entroncarnos con orígenes celtibéricos y recordarnos al dios Vorovio y que de una manera u otra está presente en muchos términos locales y pueblos limítrofes; junto a nosotros la BUREBA ( vureva) que escrito con “V” nos familiariza con el dios de los montes o de los bosques.

En su tiempo dicha granja debió tener su importancia pues al frente de su hospital estaba un comendador. Fue en su tiempo un hospital de peregrinos. Hoy está totalmente abandonada para su habitabilidad.

BELORADO

Importancia histórica: Belorado esta situado entre el cerro del Castillo, que nos recuerda también las “Cuevas de San Pancrasio” y en el margen izquierdo del Río Tirón. Conoce también la llegada del Río Retorto procedente de Tormantos y sus aguas nacieron por las Sierra de la Demanda. Hemos hecho coincidir nuestra Ruta con la del Camino y seguimos por tanto paralelos a la carretera 120 conocida por la carretera de Logroño.

En el S. IX forma parte de la línea de fortaleza del condado castellano. En el S. XII Alfonso I de Aragón a la sazón esposo de la reina castellana Doña Urraca le concede unos fueros gracias a los cuales la población aumentó considerablemente con aportación principal de francos y de judíos; no olvidemos que la judería de Belorado, como sucedia en Oña, era de capital importancia por el montante económico que movía.

En sus mercados. El Rey Alfonso VIII de Castilla aumenta sus privilegios e incluso llegó a residir algún tiempo en la Villa. A la muerte de éste se originaría, entre los nobles castellanos luchas intensivas para hacerse con la tutoría del Infante Enrique. El Conde de Laa se declara en rebeldía, sus hueses entran en el Alfoz de Belorado destruyendo por completo la Villa y su Castillo. No sería la última vez que la Villa fue arrasada.

Aproximadamente en el año 1360 las huestes del futuro rey Enrique II en su paso para Burgos desde la Rioja cercaron la Villa fiel al legítimo rey Pedro (I) y después de largo asedio la saquearon y destruyeron

Enrique II donaría la Villa al Duque de Albuquerque dejando de ser Villa de realengo.

En la primera mitad del S. XV el rey Juan II dona la Villa a una nueva familia, los Fernández de Velasco Condestables de Castilla. Su población se eleva a 2.031 habitantes, una extensión de 57,72 km2, a 722m. de altura y a 50 km. de Burgos capital.

Hito importante fue siempre en el Camino de Santiago. Ameryco le llama Belfuratus, bellumfori los romanos y su origen sin duda es celtibérico cuya afirmación se confirma por la abundante cerámica, monedas y utensilios que han aparecido en la Mesa, asentamiento celtibérico, y lo mismo podíamos decir del cerro que llaman “la cara del Indio”.

Entrando nos recibe la ermita de Belén, de Nuestra Señora de Belén y nos despide la parroquia renacentista de Santa Maria con su retablo de Santiago. Otras iglesias y muchos recuerdos jacobeos.

Restos de las viejas murallas, antiguos eremitorios y casas rupestres, recordemos las Cuevas de San Canprasio. A la salida, la obra de otro célebre pontonero santiaguista, Juan de Ortega, a quienes tendremos ocasión de ver en plenos Montes de Oca. Pocos pasos allá la ermita de San Lázaro, hoy Residencia de San Lázaro, bajo cuya advocación se amparaban los lazaretos para pues era hospital de peregrinos e infecciosos.

La IGLESIA DE SANTA MARIA S. XVI. Gran nave central y son de interés artístico sus capillas sobre todo la de Santiago y Monte Marrón. De destacar también son la rejería de las capillas y el retablo del Altar Mayor. La iglesia de San Pedro en la Plaza Mayor del S. XVIII. Retablo barroco; y un órgano también del S. XVIII.

Como pieza sobresaliente la Imagen de San Ana, la Virgen y el Niño del S XIV de escuela. La ermita de Nuestra Señora de Belén muy venerada en el pueblo está asentada y edificada sobre un antiguo hospital y es de destacar la rejería del presbiterio.

En el Paseo de la Florida aún se aprecian los restos del antiguo convento franciscano, fundado en el 1250 y reedificado en el S. XVI. Acogió a San Bernardino de Siena cuando caminaba a Santiago. Hoy son viviendas particulares aunque quedan las formas del mismo y en su interior aún se ven las aristas y parte de sus bóvedas y columnas.

Convento de Nuestra Señora la Bretonera de MM Clarisas. Restos del Castillo Cuevas de San Caprasio. Plaza porticada de ambiente castellano y un hermoso templete y los restos de la iglesia de San Nicolás son como el resumen de nuestra visita por Belorado y ¿nuestro ilustre San Vitores? Estaba en la iglesia de San Pedro y además también en un lienzo de pintura en la nave derecha, y en el Convento de las Clarisas.

SAN MIGUEL DE PEDROSO Y PURAS DE VILLAFRANCA

Pasado el puente del que ya te hablé anteriormente sale una desviación a la izquierda de la carretera a cuatro pasos encontramos el pueblo de San Miguel de Pedroso. A tres kilómetros de Belorado y camino de la Sierra de la Demanda.

Apenas quedan restos del pasado pero a sus alrededores, tal vez en lo que hoy es su iglesia parroquial de estilo totalmente moderna estuvo enclavado el Monasterio de San Miguel, y hay que escribirlo con mayúsculas porque mayúscula fue su importancia en la historia. No hace falta discurrir para saber e inducir que de aquí debe el nombre la población actual.

Este Monasterio es sin duda uno de los más, sino el más antiguo del que se tiene conocimiento en la historia de Castilla Según consta en el Acta de fundación, la Abadesa Nona Bella, hizo un pacto con sus hermanos para fundar un convento de monjas junto al río Tirón.

Asisten a la ceremonia de la consagración de la iglesia el obispo Valentin y el rey Fruela de Oviedo junto con la comunidad de hermanas. Todo esto data del 759.

No deja de ser un enigma en la historia de la primitiva Castilla la existencia y supervivencia de un monasterio de estas características en un lugar que estaba desprotegido, en la misma frontera. Las soluciones dadas por los historiadores son variadas, más o menos convincentes, desde negar la autenticidad de la fecha del documento fundacional, hasta hablar de pactos secretos entre árabes y cristianos.

PURAS DE VILLAFRANCA

Y nos acercamos al pueblo del caparrón. A Puras le viene el nombre de la puereza de sus aguas que salen de las entrañas de la misma sierra y del interior de sus famosas cuevas; y el sobrenombre de la cercana ciudad de Villafranca ya que siempre dependió de esta localidad.

Aunque hoy no pudiéramos decir lo mismo ya que jurídica y administrativamente depende de Belorado.

En tiempos antiguos, se explotaron minas de MANGANESO y le han dado un tono y un aspecto que parece un rincón asturiano y norteño como alguien ha dicho. Podiamos decir que en este aspecto es un islote que aparece fuera de lugar.

Es abundante la caza menor y mayor por sus espesos y abundantes montes, paloma, liebre, y perdiz entre la caza menor y en la mayor sobre todo el lobo y el jabalí, el corzo y el ciervo. La laboriosa abeja nos recrea con su dulce miel y en los montes abunda la madera imprescindible y de primera necesidad para los hogares en otros tiempos no tan remotos.

Los excursionistas visitan con frecuencia Puras atraídos por las abundantes y sabrosas setas que encontramos en la sierra y en los prados sin ser sabuesos o expertos.

Por trochas y regatos llegamos a TOSANTOS SALUDAMOS a Nuestra Señora de la Peña en su ermita rupestre desde donde dirigía su mirada a los peregrinos de sus hospitales. Un lugar precioso para descansar en su amplia y sombría plaza en verano proporcionada por un enorme y frondos castaño de Indias junto a la fuente de enorme caudal.

Saludamos a ESPINOSA DEL CAMINO, La imagen románica de San Indalecio a quien la tradición hace compañero de Santiago y obispo de Oca o Auca. Cuando se te brinde la ocasión disfruta de las famosas perdices escabechadas.

VILLAFRANCA MONTES DE OCA

Por su Puerto de la Pedraja, sobre todo en las inclemencias invernales, por su fuerza en el Camino desde tiempo inmemorial con su Hospital de la Reina, por su monasterio mozárabe de San Felices, y por su antiguo Obispado, Villafranca es bien conocido allá de nuestra s fronteras y en las entrañas de la historia.

Fue clave en la formación del Condado de Castilla. Aunque su historia más conocida se remonta al S. IX, su construcción se asienta sobre una villa romana, siendo su base visigoda y su bóveda mozárabe. En el 1049 fue anexionado como otros muchos monasterios a San Millán de la Cogolla. En el dice la tradición está enterrado Diego Porcelos, fundador de la Ciudad de Burgos. Oca en las estribaciones de los Montes de Oca, fue sede episcopal visigótica, trasladada a Burgos.

Villafranca es repoblación de francos en la Edad Media. Poseía buenos hospitales como el de Santiago y el de San Antón Abad, perpetuados en la monumental iglesia dedicada al Apóstol y en el actual refugio de los peregrinos.

De Villafranca partían tres calzadas. Nosotros nos desplazamos hasta la ermita de Nuestra Señora de Oca y la Fuente de San Indalecio dónde según la tradición sufrió el martirio.

Emprendemos el ascenso por el puerto de la Pedraja y los Montes de Oca, antaño terror de los peregrinos y caminantes albergue de alimañas y guarida de forajidos. Hoy en cambio lleno de encantos y gratas sorpresas por sus irrepetibles panorámicas.

El Retablo de Rodrigo de la Haya, es el más rico de los que hoy se pueden contemplar en el templo. Está a la derecha entrando. Procede de la iglesia anterior que estaba situada en la cerca, en un alto difícil de acceso y esto tal vez les inclinó a hacer la iglesia donde actualmente está ubicada. Está dedicado este altar a los santos de la Comarca y ¡cómo no! allí encontramos a nuestro ínclito San Vitores junto con Santo Domingo de la Calzada, San Juna de Ortega, Santo Domingo de Guzmán entre otros. Están también Santa Centola, Santa Elena, y Santa Casilda. Se atribuye este altar a Rodrigo de la Hay, el mismo autor o artífice del retablo de la catedral de Burgos.

Puede contemplarse un San Sebastián que acompaña a un peregrino. En la misma capilla pero en un altar más pequeño nos encontramos casi en miniatura una imagen de San Indalecio restaurada no hace muchos años por Eulogio Valladolid.

El Altar Mayor procede del convento de San Francisco de Belorado, de ahí que sus tablas refieran escenas de San Francisco, siendo su patrón El Apóstol Santiago cuya efigie relicario figura en el centro. Llama la atención, por lo infrecuente la concha natural de la entrada y que sirve de pila. Por su aspecto posiblemente se trata de una “TRIDACNA” originaria de Filipinas.

Si has tenido suerte y te ha abierto la puerta de la iglesia nuestro amigo Roberto o su anterior párroco Pedro, responderán acertadamente a todas tus preguntas de arte o relacionado con Villafranca y la zona, como grandes expertos y conocedores de la misma.

Además de la Virgen de Oca, tiene mucha raigambre San Antonio Abad, cuya fiesta se celebra el día 17 de enero por todo lo alto. La tradición mandaba dar de comer a todo pobre que ese día se acercara a Villafranca. El pueblo, a instancia y colaboración propia, ha recuperado esa tradicional y secular costumbre y cada año, se lleva a cabo la “matanza” de un cerdo. A falta de pobres hacen una comida de Hermandad, en la que dan buena cuenta de dicho marrano; y todo el que llega ese día a Villafranca comparte fiesta y comida.

Después de este recorrido histórico y cultural por el pueblo nos acercamos al Restaurante “El Pájaro” conocido por toda la zona y sobre todo por los camioneros y usuarios del volante. Nuestra ruta parafraseando a Berzeo bien merece “un vaso de buen vino”.

Desde la iglesia se contempla el Hospital de San Antonio Abad, que con la ermita de la Virgen de Oña y el Pozo de San Indalecio forman la espina dorsal de la Villafranca medieval. El roble milenario que servia de guarida en no pocas ocasiones a bandidos y asaltadores de caminos, de refugio a las alimañas y de medio natural al lobo, corzo y jabalí, siguen presentes a través de los tiempos, y con los mazucales, saucos, sauces, endrinos y escaramujos, forman parte de un todo, la fauna y flora de un entorno conocido por las estribaciones de la Sierra de la Demanda.

Villafranca, Villafranca, largo en comidas y corto en mantas.

San Juan de Ortega, es visita obligada dada la corta distancia que nos separa. Gracias al clérigo Juan de Ortega, natural de Quintanaortuño, discípulo de Domingo de la Calzada, contamos con unos pasos que valoraron muy muchos los peregrinos porque les facilitaba el duro camino, les evitaba las grandes mojaduras al tener que atravesar los grandes o pequeños ríos y acortar los trechos y veredas del camino.

El trazado románico de su iglesia, a él tenemos que agradecérselo. Y la gran actividad y acogida en San Juan de Ortega hasta el día de hoy, se alimenta del espiritu que él supo impregnar, mantener y dejar en herencia.

Como premio y constancia a su buen hacer el sepulcro románico que contemplamos, enriquecido gracias a la buena reina Isabel la Católica con ese mausoleo suntuoso.

De un modo misterioso la luz se hace oración, la oración confianza y la confianza nos lleva a los grandes secretos divinos que nos hablan del amor de un Dios que por amor infinito se hace hombre por los hombres. De modo singular resplandece el misterio de la Anunciación en el capitel románico contemplado en los dos equinoccios y que sólo él es ya un motivo de visita.

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